lunes, abril 09, 2007

ya no me destruyas

tu ya no me destruyas,
deja de pensar,
deja de soñar,
deja de creer,
deja de confiar
deja de sentir,
deja de...ser ti misma...

"ya no me destruyas mas, mejor desaparece, no rasques mis alas que me duelen"

we cant start over again

<Que hermosa es tu carne, que FALSA es tu carne>

Me sumo periódicamente en distintas divagaciones del diario vivir. Pasar los días sintiendo cierta confusión, interesante como el dolor o lo que nos hace mal tiende a atraernos mas. A veces me paso el día viendo pendiente al sufrimiento andante, y confundo mi ira con dolor, e impulsos.

Leo cartas de viejos amigos, y le extraño, le comprendo. Tan distintas pueden ser nuestras experiencias pero aún así sentir lo mismo, extrañas empatías. Fácilmente nos olvidan otros, más nos quedamos atados eternamente, o al menos así lo parece.

Ese aroma, el maldito aroma, el tono de voz...ahora puede que este perdiendo la cabeza, y esto no tenga sentido para otros, pero entre esos que lo lean, mas de alguna línea comprenderán.

miércoles, abril 04, 2007

Viejos amigos

"Im the assasing, your friend" (Fish/Marillion)



Temblando apenas logro trazar estas palabras en papel, mis manos apenas responden, y el concentrarme es casi imposible. He cerrado con llave todas las puertas de la casa y asegurado toda ventana, sin embargo oigo pasos resonando alrededor mío.
Ya ni siento el calor de la luz del sol a través del vidrio, me he visto al espejo, y me encontré pálido y ojeroso, con toda razón ya que anoche no logré conciliar el sueño. El no saber que pasará y la misma angustia me mantuvieron despierto. Reflejos de lo sucedido más temprano espantaron cualquier asomo de sueño posible. Y al volver a recordar, siento escalofríos recorrer cada parte de mi cuerpo.
Aun así siento que debo completar mi diario, y relatar el suceso terrible que viví anoche.
Bruno ha sido mi fiel compañero desde hace mucho tiempo, aunque mi vida ha dado muchas vueltas no podría prescindir de su felina compañía. El gato es sumamente caprichoso, y enfermizo; así que debe hacer tres comidas diarias a horas puntuales, usualmente no olvido alimentarlo, pero anoche estuve sumamente distraído con un disco que había buscado ya desde hace tiempo. A la mitad del disco, Bruno decidió informarme , a su manera única de hacerlo, que estaba hambriento, con los ojos grandes y anaranjados me exigió alimento. Rápidamente fui a buscar su comida, pero recordé que ya no había más. Así que tomé mi chaqueta y salí de la casa rápidamente, antes de que cerraran la tienda.
La noche estaba fresca, aún ensimismado en felicidad y orgullo por mi disco, entré a la tienda y salí rápidamente. Tarareando melodías melancólicas me encontré en la última esquina antes de llegar a casa, y de repente, una cara conocida. A no demasiada distancia vi a un amigo de la infancia, gran amigo debería de agregar, con el quién, tirado en el piso, pasábamos tardes completas escuchando música y riendo, hablando de temas abstractos e imaginando futuros lejanos.
Reaccioné entonces con el corazón acelerado, lleno de contento levante mi mano para llamarle y saludarle, entonces vi exactamente lo que pasaba. Detrás de mi viejo amigo había una mujer. Parecía que procedía a abrazarla en la oscuridad, pero un acto de violencia desengañó mis ojos. Ella cayó al suelo, sollozando, mientras él la veía, paralizado. Yo me quedé inmóvil, sin saber como reaccionar, pero antes de que yo pudiera descifrarlo, él lo hizo. De un jalón levanto a la mujer, con un golpe fatal en la cabeza, ella se quedó totalmente inmóvil, sin vida.
Frío pasaba por mis venas, sudor por mi cara, el corazón parecía que iba a explotarme, y yo como idiota ahí parado, con el brazo a medio levantar. Él se incorporó, levantó el cuerpo inerte de su víctima, y para mi desgracia, giró su cuerpo a mi dirección.
Me vio, y vi como su cara seguía siendo la misma, sin ser la misma. Nos vimos fijamente por considerable tiempo, hasta que el denso silencio fue partido por pasos que se acercaban. Él me sonrió con la mayor soltura nunca antes vista, volteó, y huyó, perdiéndose en la oscuridad. Unos minutos después recuperé el aliento, al fin pude moverme y me dirigí a casa. Cerré todo lo cerrable, encendí todo encendible; mas, no encontré calma. Sin poder quitarme esa escena de la mente, me recosté.
Ya es de mañana, no se si salir, no se si quedarme aquí, no se que hacer.

Tocan a la puerta, no puedo escribir más por el temblor de mis manos. Abrir sería un acto de imprudencia, y no abrir de cobardía. Me voy a volver loco.

Hay una nota bajo la puerta.



Viejo amigo:

Como es ya obvio he regresado a casa. No creí encontrarte, supuse que te habrías mudado a alguna gran ciudad. Sería un gusto tomar un café, y hablar, como lo hacíamos en los viejos tiempos.
¡Un gusto haberte encontrado!

Atentamente, tu amigo, el asesino.