Filosofía fruto de Oxígeno y lágrimas
Expondré con el permiso del lector una humilde teoría, no es de mayor importancia al que no le importe, ni es de mayor impresión al no impresionable; simplemente me aviento a compartir mis superficial filosofía sobre el camino de la vida.
He llegado a convencerme que la vida es un círculo y la misma es una prisión de acciones, siendo observada por el mismo “set” de personas que se repite a lo largo de la misma y pocas veces varía; sin contar unas pocas cosas o momentos que tienden a ser efímeros o posiblemente demasiado grandes e irremplazables.
El círculo vital se compone de momentos y situaciones, ideas y tendencias, que aunque van cambiando de forma, mutando o evolucionando, son las mismas. Cada vez que nos enamoramos, o logramos algo es una simple repetición de algo ya logrado tal vez a una temprana edad; por eso los primeros años de la vida llegarían a ser los más emocionantes, por así decirlo. Con el tiempo, mientras crecemos encontramos a cierto “set” de personas que van apareciendo concurridamente en el camino, a veces pueden tardar un poco más a veces menos, pero aún en mención están ahí, observando o escuchando. A esto le llamaría los componentes que formarían la realidad o ambiente individual, que también muta o evoluciona pero al final es siempre el mismo, tedioso y repetible camino. Por ejemplo; uno tiene a dos personas en su vida quienes pueden ser cercanas o por lo menos siempre están tangibles en una relación continua y constante. Las siguientes pueden no conocerse o solamente haber oído el uno del otro a la lejanía, estas personas tienen otros conocidos y los conocidos otros conocidos, y siendo el mundo tan vasto y el universo tan magnifico podría ser casi imposible que se conectaran el uno con el otro; pero en eso pasa lo inexplicable, el conocido del conocido conoce a su personaje paralelo en la línea de relación de la otra persona, y saltando lugares llega a conocer a ambos personajes principales y se vuele un nexo entre ambos. Esto lleva a una red, de conexión entre todos los elementos de nuestras líneas de relación. No solamente eso, si no a veces lleva a los celos, y el infortunio, creando la tragedia a la que llamamos vida. Si no fuera por los momentos efímeros y triviales a los que nuestra memoria se aferra y componentes tan magníficos que nos llevan como una fuerza, como la música, la vida seria un simple tormento del que no se puede huir.
